Un crédito es aquel monto en moneda corriente que es conferido para ser devuelto al ente que otorgó el dinero en un tiempo determinado, lo anterior sucede en la mayoría de los casos, pero incluso en algunas oportunidades quizás el beneficiario nunca vea el dinero líquido, sino que se realiza a través de papeles como órdenes de compra. El crédito personal siempre conlleva al pago de un monto por los intereses generados a razón del monto entregado.

Los créditos personales pueden ser muy útiles en la mejoría de las condiciones de vida de las personas, y a su vez del entorno familiar. Las ventajas del crédito también radicarán en el uso que se le dé al dinero autorizado, lo ideal es no desviarlo del objetivo. Durante las crisis financieras se hacen más comunes las solicitudes de crédito, porque en un momento específico pueden ayudar a mitigar los efectos que hacen que las contingencias generales, se transformen en crisis financieras personales.

Es importante que el crédito personal sea solicitado con un objetivo claro y definido con detenimiento, por ejemplo, la ejecución de un proyecto que pueda traer rendimiento económico, y que el rendimiento del proyecto pague en el corto, mediano, o largo plazo el monto del crédito. Si consideramos que no tenemos claro el objetivo del crédito, es mejor no pedirlo, porque podría más bien ser perjudicial para nuestras finanzas, cuando el crédito debería hacer lo contrario: Hacernos más saludables económicamente.

Tipos de créditos.

Son varios los tipos de créditos, pero los más tradicionales son aquellos que van directamente a las personas u organizaciones, por ejemplo:

  • Crédito comercial. Se confiere a las empresas, quienes en su mayoría tienen una necesidad especial de financiamiento para algún proyecto organizacional específico, que promoverá el desarrollo empresarial en un período de tiempo definido. Este crédito puede ser para adquisición de nueva tecnología, ampliación de planta física, fortalecimiento de estrategias comerciales para la penetración de nuevos productos en el mercado.

 

  • Crédito hipotecario. Es aquel que se puede conceder a particulares para adquisición de algún bien inmueble, y la condición es que el bien adquirido, o algún otro de propiedad del solicitante, pasará a estar hipotecado por la entidad otorgante del crédito, hasta que éste no sea completamente cancelado.

 

  • Crédito de consumo. Se otorga para la adquisición de productos o servicios, que en algunos casos pueden ser a discreción del comprador. Es tradicional pedir préstamos personales para aprovechar ofertas, pero debemos indagar en las condiciones de la compra, porque es posible que aunque compremos el producto a un buen precio a través del crédito, el pago de los intereses pueden hacer que el producto duplique, o en algunos casos triplique su valor.

 

Los requisitos para préstamos personales.

Todo crédito personal amerita del solicitante una idoneidad, y el cumplimiento de los requisitos determina si la persona puede cumplir con los requisitos que se le impondrán. El motivo esencial de los requisitos es evaluar la capacidad de pago de la persona y evitar así la morosidad.

Es importante no menospreciar estos requerimientos, porque formarán parte de nuestro historial bancario y crediticio, que nos harían elegibles para futuros préstamos personales, demostrando así salud financiera en cuanto a ingresos.

El crédito es importante para:

  • La adquisición de bienes de envergadura como vivienda, automóviles, bienes de alto costo.

 

  • Unificación de deudas. Podemos pedir un préstamo personal con el cual paguemos todas nuestras deudas, para tener solamente una deuda general que iremos saldando poco a poco.

 

  • Iniciar un negocio. Podemos hacer un emprendimiento importante a través de un crédito.

Los riesgos de un crédito.

No es saludable financieramente cuando usamos un crédito rápido para pagar las deudas originadas por otro crédito, esto se puede transformar en un círculo vicioso de importante envergadura para nuestras finanzas personales.

Debemos solicitar préstamos personales que estemos en la capacidad de pagar y no superar los límites de nuestro presupuesto de ingresos y gastos. Por lo tanto, antes de dar el paso para pedir un crédito debemos analizar nuestra situación personal de una manera integral, saber realmente si estamos en la capacidad de pagar, indagar sobre la forma y plan del pago de intereses del crédito, si hay algunos otros cargos inherentes al crédito que debamos remunerar, y cuales son verdaderamente las condiciones para no ser víctimas de ofertas engañosas.

Nuestras finanzas no son cosa de juego, debemos ser muy meticulosos en las decisiones que tomemos en este sentido, principalmente en lo que a créditos se refiere, seamos astutos en el uso de los recursos que disponemos para el cumplimiento de nuestros objetivos económicos.