Hay palabras comunes, pero que en varias oportunidades no conocemos su significado, ni su importancia para la vida de cada uno. Este es el caso de la palabra inversión. Una persona que invierte demuestra con hechos que es inteligente, porque el invertir significa el hacer uso de recursos financieros en ciertas actividades económicas que originarán ganancias al corto, mediano o largo plazo. Es clave la inversión, porque el dinero que es invertido está protegido de ser desperdiciado y mal usado.

Cuando hablamos de inversión, ésta no es inherente sólo a particulares, sino también a gobiernos, porque al destinar cuantiosas cantidades de dinero en bienes y servicios proveerán bienestar a sus conciudadanos. Por ejemplo, la construcción de más hospitales, mejoras en acueductos, fundación de centros educativos, formación de nuevos y mejores sistemas de transporte.

Un pensamiento constante en cuanto a inversiones.

Es habitual en algunas personas pensar que su flujo de ingresos no les va a permitir apartar parte de ese dinero para inversión, ese pensamiento no contribuye en la optimización de sus recursos, porque aunque sea poco lo que se gana mensualmente, siempre puede haber una pequeña parte destinada al ahorro, que servirá de capital para realizar inversiones.

Será mucho más atractivo para ti  la inversión si visualizas como una forma de protección para tu dinero, porque estará en resguardo del despilfarro. Al tener cierta cantidad de capital en nuestra cuenta bancaria, y está a disponibilidad en cualquier momento, es factible que lo utilicemos en cosas que no nos traerán un beneficio perdurable en el tiempo.  En cambio, si tenemos alguna cantidad de dinero invertida, los beneficios de esa inversión nos producirán en el corto, mediano o largo plazo, la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades más efectivamente.

Es clave que las inversiones no sean motivadas por la emoción, sino que esté originada en la percepción correcta de su dimensión, es decir, que tu deseo de invertir nazca como una manera de acrecentar tu bienestar financiero, haciéndolo de la mejor forma posible, y a su vez traer beneficios que vas disfrutar, debes estar de que el éxito no estaría al alcance de tu mano si no inviertes parte de tu patrimonio.

¿Hay riesgos en inversiones?

Toda inversión conlleva una serie de aspectos a evaluar. Antes de decidir cuánto y en qué vas a invertir, debes analizar cuáles son los riesgos de tu inversión. Hay una serie de variables que influyen en los riesgos, tales como: actividad financiera del ente de inversión, por ejemplo, si es una caja de ahorros, un bien mueble o inmueble.

Imprescindible pensar en los riesgos, pero no solo en los del momento, sino también en la proyección de riesgos a futuro sobre tus inversiones. Debemos pensar en todos los factores que tendrían una injerencia directa o indirecta en el crecimiento de la inversión.

Son muchas las opciones que presenta el mercado para invertir, y no todas están relacionadas a grandes inversiones que impliquen participación en Bolsa de Valores, sino que hay circunstancias que se presentan a través de inversiones relativamente pequeñas, por ejemplo, comprando un vehículo, una casa, o siendo socios de un proyecto de emprendimiento.

Detén el gasto, y podrás tener más inversión.

Más allá de la rentabilidad que tiene una inversión, está el hecho de que al tener el dinero invertido se impide el aumento de nuestros gastos. La volatilidad de nuestros gastos puede frenar nuestra disponibilidad financiera para invertir. En este caso, debemos analizar las condiciones de nuestro país, en qué sectores del comercio o la industria nuestro dinero puede ser más productivo, además, debemos cotejar los índices macroeconómicos con los personales, es decir, ¿Cómo está nuestro contexto financiero en este momento? ¿Cuánto podemos invertir? ¿Será posible aumentar o disminuir nuestro porcentaje de ahorro? entre otros muchos aspectos.

Es imprescindible hacer más ordenado nuestro patrón de gastos, teniendo en cuenta que es significativo evitar aumentar el volumen de consumo, y por el contrario, esa misma cantidad de dinero que hubiésemos gastado, la agreguemos al ahorro o inversión. En todos los aspectos de la vida debemos tener proyectos, la inversión será más efectiva si la hacemos con un proyecto en mente, que el resultado de nuestra inversión sea en pro de la consecución de nuestros objetivos personales y familiares.

El papel del temor sobre las inversiones.

Es factible que una de las principales razones por las cuales no inviertes sea el temor.  En el caso de las inversiones, como en el de otros ámbitos de la vida, el temor se elimina estando en contacto con la fuente de ese temor, en este caso, haciendo inversiones. Considera empezar invirtiendo pequeñas cantidades de dinero, y verás que muy pronto estará disminuyendo el temor, y aumentando la utilidad de tus inversiones.

Otra forma de evitar el temor es teniendo objetivos claros y específicos. Tus inversiones se basarán en el deseo de obtener lo que tanto anhelas; comparte en familia cuáles son esos objetivos, y sin duda que tu núcleo familiar ofrecerá el mayor apoyo, a fin de cuentas la meta de cualquier inversión es mejorar la calidad de vida del inversor y su grupo familiar.