Por su naturaleza, el ser humano siempre busca la manera de superarse en todo momento, bien sea en lo intelectual, en lo económico, en lo individual. Ninguno está exento de este deseo, hemos nacido para ir poco a poco creciendo hasta el final de nuestros días.

Ahora bien, alcanzar todas las metas que nos proponemos requiere de varias cosas, entre estas las más importantes podemos decir que están: una organización personal (método de planificación), tener una firme intención de saber lo que en realidad deseamos (metas claras y precisas) y la convicción de que pueda transformarse en algo real, palpable y satisfactorio (factibilidad de lo planificado), logrando la cohesión de cada uno de estos aspectos y los factores influyentes en cada uno de ellos, podríamos crear una seguridad que nos garantiza el éxito.

Cabe destacar, que cuando hablamos de la seguridad, se quiere dar a entender que es algo que va más allá de la idea de sentirse protegido; seguridad también puede ser entendida como la certeza que se tiene de poder obtener el éxito, ya que así, la confianza dentro de la persona crece y genera dentro de sí misma, una fortaleza que alcanza el convencimiento de alcanzar el logro de cada uno de los planes trazados en la vida, por muy grandes o pequeños que puedan ser estos.

Deseos de superación.

La consecución de éxitos crea en la persona un constante deseo de auto superación, lo que supone que si estos los alcanza desde una edad correspondiente a la niñez (digamos entre 5-9 años), puede llegar a pensarse que puede ir construyendo un “habito del éxito”. Ahora bien, ya que estamos hablando de los hábitos, así como desde pequeño creamos las costumbres de: comer bien, practicar un buen aseo personal, ir al colegio a estudiar, entre otros, podemos hacer que desde pequeños tengamos esa tendencia al crecimiento en todos los aspectos de la vida, sobre todo en aquellos que nos ayudarán en el futuro, acá entra en juego la formación intelectual y por qué no decirlo, la espiritual.

Lograr que todos estos aspectos engranen desde la infancia, nos dará ciertas sensaciones que también experimenta el que es experto en “ahorro de capital”, podemos hablar de algunas de ellas: seguridad, estabilidad, respaldo, propiedad y reserva. Iremos tocando cada una de estas, para tener una idea del ahorro que tenemos que ir llevando como parte de nuestro crecer personal.

Camino para superarse.

Seguridad, dentro de nuestra constitución humana existe aquel deseo de sentirnos con la certeza de poder tener o alcanzar metas, por tanto cada vez que vamos poniendo en práctica lo que hemos llamado “hábito del éxito”, estaremos ahorrando una confianza inigualable que nos ayudara a enfrentar con firmeza cada uno de los proyectos que nos vayamos colocando en nuestra vida.

Estabilidad, la buscamos por naturaleza, sobre todo cuando vamos creciendo y ni se diga en el ámbito profesional, pero también es bueno darles esa sensación a los más pequeños de la casa. Por tanto, ir creando la posibilidad de estar consolidados en un lugar de estudio, en un oficio o puesto laboral, en nuestra familia, creará una solidez para hacernos más fácil el “hábito del éxito”.

Respaldo, para no sentirnos solos resulta realmente necesario sentirnos apoyados en todo momento, el respaldo viene a ser importante, ya que cuando se siente que las posibilidades se disminuyen para obtener lo que anhelamos, existe la fuerza en una esperanza que nos da como fruto el “hábito del éxito”, por tanto sentirnos motivados será la mejor manera de mantenernos en la constante búsqueda de los proyectos que nos planifiquemos.

Propiedad, nos ayuda a decir que algo es nuestro, hablar de lo que poseemos nos da la posibilidad de crear una identidad, que solamente podemos ir acrecentando a medida que la práctica del “hábito del éxito” sea parte de nosotros, porque lo que llamamos “nuestro” es lo que más vamos a cuidar y querer, conservar y valorar lo que hemos alcanzado en la vida forma parte, sin lugar a dudas de un ahorro invaluable.

Reserva, para poder contar en todo momento y en todo lugar con la continua búsqueda de planes innovadores que nos hagan a que el “hábito del éxito” no decaiga; el ahorro también nos conduce a tener posibilidades latentes de que podemos procurar metas sin caer en interrupciones.

 

Son tantas nuestras cualidades que a lo mejor, pasamos el tiempo sin valorarlas, todas estas ideas compartidas sirvan para que nunca pensemos que podemos alcanzar lo que queremos, creemos dentro de cada uno de nosotros el “hábito del éxito”, así también podremos ir ahorrando continuamente.